Un nuevo episodio de una vieja polémica.

Una competencia internacional de bebidas alcohólicas ha reabierto la disputa entre Perú y Chile por el origen del pisco, un tipo de destilado de uva que ambos países reclaman como propio desde hace décadas.

El Concurso Mundial de Bruselas de Bebidas Espirituosas (CMB por sus siglas en francés) es un evento anual que este año se celebrará en Chile del 22 al 24 de agosto.

Pese a que cuenta con una categoría especial para el pisco, los productos peruanos no llegan a competir con los chilenos: cada uno tiene sus subcategorías.

El problema es que, por primera vez, las condiciones del concurso no hacen ninguna mención al pisco peruano. En su lugar, figura la expresión “aguardiente de uva peruano”.

La decisión ha indignado tanto a los peruanos que muchos fabricantes han renunciado a participar y las autoridades en Lima han advertido que, quien lo haga, se arriesga a perder el derecho a llamar “pisco” a sus productos.

Amenaza de infracciones
La agencia peruana que regula la competencia y la propiedad intelectual, Indecopi, emitió esta semana un comunicado en el que anunciaba que “evalúa cancelar las autorizaciones de uso de la denominación de origen Pisco” a quienes se inscriban en el concurso.

El organismo consideró que aceptar la calificación de aguardiente de uva “afecta el prestigio y el valor comercial” de esta bebida emblemática.

Para esta entidad, la organización del CMB está “negando” la denominación de origen peruana. “Lo más coherente resulta no participar en este concurso”, concluía la nota de prensa.

Lo mismo piensa el gerente general de la empresa 4 fundos, Martín Santa María, ganador de varias medallas del CMB.

“Este año no voy a concursar de ninguna manera”, afirmó a BBC Mundo. “Estoy en absoluto desacuerdo con un cambio arbitrario de las reglas del juego para subrogarse a la normativa chilena, que no acepta la denominación de origen peruana. Es inaceptable”.